El Distrito de Agua de Laguna Madre suministra agua a varias comunidades, entre ellas South Padre Island y Port Isabel, atendiendo tanto a residentes como a turistas. Hoy, esa agua procede del Río Grande, pero ese suministro ha ido disminuyendo de forma constante.
«Obtenemos nuestra agua del Río Grande», dijo Noe Cantu, gerente del Distrito de Agua de Laguna Madre. «En los últimos años, ha ido disminuyendo gradualmente… lo más importante es la situación de sequía».
Tras más de cinco años de sequía continuada, el distrito empezó a buscar alternativas.
Pruebas de desalinización de agua de mar en Port Isabel
En una planta piloto en Port Isabel, el distrito está probando la desalinización de agua de mar, un proceso que elimina la sal del agua del océano para que sea segura para beber. Aunque la desalinización ya se utiliza en algunas partes de Texas, estos sistemas tratan aguas subterráneas salobres en lugar de agua de mar.
«Tenemos acceso a una buena agua de origen desde el punto de vista del agua de mar», dijo Charles Ortiz, ingeniero del distrito en el Distrito de Agua de Laguna Madre. «La marea nos ayuda; aquí hay mucha circulación».
Cómo el agua salada se convierte en agua potable
El sistema capta agua de mar de la Laguna Madre, donde el movimiento constante de las mareas ayuda a mantener el agua en circulación, conservando una buena calidad del agua en el origen. Después, trata el agua por etapas: primero elimina partículas y sedimentos y, a continuación, utiliza un proceso llamado ósmosis inversa. En ese proceso, la presión empuja el agua a través de grandes cilindros de plástico con filtros especializados que separan la sal y otros minerales del agua para que luego pueda usarse para beber.
El agua desalinizada de la bahía se conducirá por tuberías hasta una planta de tratamiento de agua existente, lo que permitirá que el agua de mar complemente el suministro tradicional de agua superficial.
«Básicamente se mezclará con nuestras derivaciones del río para que puedan complementarse entre sí», dijo Ortiz.
Planificación para la bahía
Los ingenieros también trabajan para minimizar el impacto ambiental apoyándose en el movimiento natural de las mareas, que desplazan y mezclan regularmente el agua dentro y fuera de la bahía, para devolver de forma segura el agua tratada a la misma.
Si tiene éxito, el proyecto podría proporcionar un suministro de agua más flexible y fiable para la región.
“Esto garantiza que no tengamos que depender únicamente del río Grande”, señala Cantu.